El rol de las Escrituras en el tiempo de las alabanzas congregacionales

Por Ruddy Carrera.

ruddycarrera@outlookmission.org

¿Qué lugar debe ocupar las escrituras en el culto cristiano? ¿Es la Biblia autosuficiente como para guiar el programa de la liturgia de la iglesia? ¿Cuál debe ser la postura correcta al momento de adorar?

W. Tozer dijo: “Usted puede ser teológicamente tan recto como un cañón de escopeta, pero estar espiritualmente tan vacio como él”¹.

La iglesia de hoy tiene cada día mas una tendencia a adoptar nuevos elementos a su culto de adoración, que han rezagado a las sagradas escrituras a una mera tradición romántica de segundo plano.

No obstante un sector que dice ser ortodoxo en la manera como cree que debemos adorar, ha tratado de ignorar el impacto que tienen las culturas, y nuevos ritmos y géneros musicales a medida que se expande el cristianismo, gracias a una nueva oleada misionera sin precedente.

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W. Tozer (©Wikipedia): “Usted puede ser teológicamente tan recto como un cañón de escopeta, pero estar espiritualmente tan vacío como él.”

También se ignora el papel de la tecnología, y de nuevos instrumentos  al momento de hacer el culto. Otros pensadores modernos como John Piper opinan que la adoración es más que música o emoción en masa, cuando afirma que: “La adoración no es la reunión de cristianos para adorar en conjunto mucho menos la parte musical de la reunión… “De todo esto yo concluyo (lógica y exegéticamente) que lo esencial, vital, indispensable definiendo el adorar de corazón es la experiencia de estar satisfecho con Dios en Cristo”².

Sin embargo, una nueva corriente eclesiológica de pensadores contemporáneos, se abre paso en los seminarios cristianos, y en los círculos teológicos, que han preferido ser más moderados, al momento de identificarse, con una de las escuelas de pensamientos especificadas.

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John Piper (© Desiring God) La adoración no es la reunión de cristianos para adorar en conjunto mucho menos la parte musical de la reunión.

Ellos creen que es posible efectuar una liturgia cristiana bíblica, adaptada a los nuevos tiempos, sin la necesidad de renegar de las escrituras, colocando a esta como el modelo a seguir, en el desarrollo del programa de adoración congregacional. En su bet Seller Querido Timoteo, Tomás K. Askol escribe: “… Debes alarmarte con las tendencias de los últimos cien años y especialmente los últimos treinta años. Hemos visto como las Escrituras han ido adoptando gradualmente, y ahora más rápidamente, un rol cada vez más reducido en la adoración cristiana. Se lee menos (unos pocos versículos en lugar de un capítulo o más). Se predica menos (presencia el cambio de predicación expositiva a mensajes temáticos). Se canta menos los salmos métricos y los himnos ricos en teología han sido reemplazado por alabanzas y coritos. Se ora menos (se alza muy pocas oraciones). Indiscutiblemente estas son las trayectorias de la adoración moderna. Esto representa un desastre absoluto para la iglesia evangélica si aceptamos la suposición de que la palabra tiene un rol primordial en convertir a los pecadores y en santificar a los santos³”.

Lo lógico es que si adoramos para estar satisfecho con Dios en Cristo, no seremos creyentes vacios espiritualmente, a pesar de nuestra solvencia teleología, como afirmaba Tozer.

¿Qué lugar debe ocupar las escrituras en el culto cristiano?

Las sagradas escrituras, debes ser la guía de nuestra adoración en el culto cristiano. Y Dios el centro de toda honra y gloria. Porque si Dios deja de ser el atractivo de nuestra adoración, y las Escrituras el mapa que nos guiará, en la edición del programa del culto; todo pierde sentido, y nada de lo que hacemos tiene valor. Produciremos un culto oscuro, que en nada nos edificará. Produciremos una teología turbulenta; y como consecuencia los asistentes al servicio estarán más confundidos. Y sus vidas tendrán menos sentido. Porque fuimos creados para adorar y glorificar a Dios, y solo una adoración acorde con las escrituras nos conectará con el propósito de Dios para nuestras vidas.

No debes sorprendernos que en nuestros tiempos hayan tantos creyentes confundidos espiritualmente, y tendientes a emocionarse por cualquiera cosa, e incluso por aquellas cosas que ocurren en muchos de los servicios que se realizar en nuestros días, y que carecen de un total fundamento bíblico.

Satanás el principal enemigo de Dios y del creyente, ha entendido esto, y usa las tendencias de adoración neoliberal, para desconectar la iglesia de su propósito original. Tozer argumenta que: “El enemigo del alma ha saboteado con éxito esta búsqueda de identidad moral y espiritual. Hace todo lo que esté en su mano poderosa para impedir que descubramos quienes y qué somos. Desafiante, conociendo nuestro propósito, se sitúa ante nosotros y nos reta a cruzar su línea. Ofrece todo lo que queramos para impedir que encontremos la solución correcta. Lamentablemente tiene muchos seguidores ¿Dónde podremos encontrar una respuesta a este dilema? ¿Qué autoridad de este mundo puede llevarnos a una comprensión de qué estamos aquí? Afortunadamente para nosotros, la Biblia es esta autoridad  y nos explica por qué estamos aquí… Este propósito, definido bíblicamente, es que adoremos a Dios y disfrutemos de él para siempre. Aparte de esto, el hombre no tiene; y sin este deambula de un lado a otro, sumido en la desorientación espiritual que cada vez le obstaculiza descubrir el propósito para el cual fue creado… A demás de esto, podría recurrir a muchos otros pasajes de las Sagradas Escrituras que dirigen a toda la humanidad a un llamado a la adoración. Es el eco de la voz de la adoración, que nos dice por qué nacimos: para adorar a Dios y disfrutar de él para siempre. En nuestra Biblia, leemos sobre aquellos que adoran a Dios día y noche en el templo, y nunca cesan de cantar… La adoración es el motivo pleno de la existencia del hombre. La adoración es la razón por la que nacemos y por la que nacemos de nuevo. La adoración es el motivo de nuestra primera y de nuestra segunda génesis, a la que llamamos regeneración. La adoración es el porqué  de la iglesia, la asamblea de los redimidos. Toda la iglesia cristiana, en todos los países del mundo, en toda generación, existe para adorar a Dios en primer lugar, no en segundo, no para abordar la adoración al final del culto, como algo secundario, sino para adorar a Dios primeramente, de modo que todo lo demás venga después. Nuestro llamado primordial es adorar a Dios”.

¿Es la Biblia autosuficiente como para guiar el programa de la liturgia de la iglesia?

Si las Escrituras han sido autosuficientes para salvarnos, también lo son para indicarnos como debemos adorar a Dios. Toda nuestra oración, nuestra predicación, nuestros cantos, y la adoración del culto debe tener su fundamento en las Escrituras; de no ser así estaríamos quemando fuego extraño en el alatar de Dios.

Los apóstoles y la iglesia primitiva lo sabían y estaban claro, en esto. Los padres de la iglesia lo entendieron, y de eso hay grandes evidencias. Los puritanos no solo predicaron las Escrituras, la cantaban en los servicios, y oraban los Salmos.

Mathew Henry, Isaac Watts, y Samuel Miller, entre otros grandes hombres de Dios escribieron métodos para guiar la congregación en una adoración bíblica.

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Tomas K. Ascol (© The Confessing Baptist) Hemos visto como las Escrituras han ido adoptando gradualmente, y ahora más rápidamente, un rol cada vez más reducido en la adoración cristiana.

¿Cuál debe ser la postura correcta al momento de adorar?

Las escrituras no son ortodoxas en cuanto a la postura. Lo que si le interesa a Dios es que nuestra adoración sea verdadera, y que emane de más profundo de nuestro corazón (Juan 4:24).

En los tiempos bíblicos se usaba mucha forma de orar. En su libro A sola con Dios, John MacArthur, nos narra las principales formas de orar en los tiempos bíblicos: “Orar todo el tiempo necesita que esté en varias posiciones porque usted nunca va a estar en la misma posición todo el día. En la Biblia, la gente oraba de pie (1 Rey. 8:22, levantando las manos (1 Tim. 2:8), sentados (2 Sam. 7:18), de rodillas (Mar. 1:40), mirando hacia arriba (Juan 17:1), inclinados (Exo. 34:8), poniendo la cabeza entre las rodillas (1 Rey. 1842), golpeándose el pecho (Luc. 18:13) y en dirección a Jerusalén (Dan. 6:10). Mientras que algunas personas piensan que la oración debería ser formal, la Biblia documenta que la gente oraba en muchas y diversas circunstancias, así como con disertes expresiones”.

A pesar de que las mismas escrituras, dan testimonio de su autoridad para guiar al pueblo de Dios, la misma historia también lo confirma. Ellas han sobrevivido a los momentos políticos más oscuros y sutiles en su contra. Y a los planes del infierno por quemarlas y destruirlas con su fuego de herejías, en las plazas y en los foros de los enemigos del evangelio.

Pero es seguro que muchos de los que dicen ser los nuevos profetas y elegidos, para guiar la iglesia en estos nuevos tiempos, estén ignorando estos factores, que se convierten en nuestros mejores testigos y aliados históricos en el tiempo para confirmar, que si ella ha sido suficiente para guiar el destino de la iglesia, también son autosuficiente para indicarnos el camina hacia la adoración que agrada a Dios.

Nuestra convicción acerca de las escrituras acerca de este tema es clara, y está bien fundamentada, teológica e históricamente. De modo que ellos no tienen argumento que pueda soportar nuestra posición.

Sin embargo, concluyo afirmando que como Dios es el centro de nuestra adoración; lo sensato es ser prudente y no irnos a ninguno de los extremos: Sino seguir imitando el ejemplo de los puritanos, y de nuestros pastores conservadores de nuestro tiempo.

Escrito originalmente Para el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Bibliografía:

1  y 4. Diseñado para adorar © 2011, A. W. Tozer. Editorial Portavoz. ISBN 978-8254-1815-0. Pags. 24,30, 47.

  1. Alégrense las naciones John Piper, Cap. 7. Pag. 2014.
  2. y 5. Querido Timoteo, Cartas sobre el ministerio pastoral, editado por Thomas K. Ascol; Cap. 16, pag. 192-199.
  3. A sola con Dios, John MacArthur. © Copyright 2008 Editorial Mundo Hispano, Pag. 19.