Por @Jarran Sainsbury

Mientras estaba repasando estas imágenes de nuestro tiempo en la República Dominicana este noviembre pasado, me recordó la alegría que la presencia de Jesús tiene en la gente. Los nativos de la República Dominicana rara vez salen cuando está lloviendo debido a la creencia de que se enfermarán, sin embargo, en este día pasamos una hora bajo la lluvia torrencial jugando al fútbol juntos.

Los nativos dominicanos rara vez salen cuando está lloviendo debido a la creencia de que se enfermarán.

No les importaba la lluvia ya que todos corrían por el lodo, se reían y planeaban planes para ganar este juego. Esto tampoco era lluvia, era lluvia que venía por galones, como se puede ver por las fotos de nosotros. Más tarde ese día, celebramos un servicio religioso justo al lado del campo donde jugamos ese memorable juego de fútbol.

Esto tampoco era lluvia, era lluvia que llegaba por galones.

¡Más de 100 personas llegaron esa noche, a pesar de que la lluvia aún era persistente! La última imagen es después del sermón que prediqué acerca de cómo Dios pudo usar a David, un hijo olvidado y pastor de ovejas, para convertirse en el rey de Israel y ser “uno según el corazón de Dios”. Esa noche, la iglesia vio a 10 personas venir a aceptar a Cristo, ¡algunos incluso vinieron del juego de fútbol que tuvimos antes de ese servicio! La imagen de nosotros, orando acurrucados, es de los jóvenes que aceptaron a Cristo, mientras que las mujeres con las que estábamos llevaron a las jóvenes que aceptaron a Cristo y oraron con ellas.

Esa noche, la iglesia vio a 10 personas venir a aceptar a Cristo.

Después de la iglesia, el pastor con el que trabajamos nos dijo que había una mujer que venía a esa iglesia desde hacía años porque vivía al lado, pero que nunca estuvo dispuesta a aceptar a Cristo. Después del servicio ella dijo que sentía el Espíritu Santo allí, y que ya no podía negar la gracia dada por medio de Cristo.

Más de 100 personas llegaron esa noche, a pesar de que la lluvia aún era persistente!

Ese día, Dios pudo reunir a cientos de personas para vivir y disfrutar de la vida; a través de la tormenta de lluvia, a través de las barreras del idioma y de los obstáculos personales. ¡Esta fue una visión del Cielo, cuando las personas vienen de todas las naciones y todos los ámbitos de la vida y se reúnen para adorar al Creador! Por siempre agradecidos.

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