Por @Ruddy Carrera.           

Este es un breve relato, sobre nuestro ministerio de niños y adolescentes.

Era el año 2007. Intentabas plantar una iglesia donde dominicanos y haitianos adoraran juntos.

Nos reuníamos en la sala de una casa rentada. Teníamos poco espacios, pero nos esforzábamos en hacer todo bien.

El plan de hacer una reunión entre los dos grupos no me funcionó. Como lo había anticipado, los dominicanos se alejaron.

Convertí el servicio en un culto haitiano.

Pero me preocupaban los niños de la comunidad, que por varios meses me acompañaron cada domingo fielmente.

Después de un corto tiempo, ya con una obra establecida entre los haitianos, comisioné al pastor Fanesa Fanord, mi mayor confidente en el ministerio haitiano, para que me ayudara pastorear la parte haitiana.

Pero me preocupaban los niños de la comunidad, que por varios meses me acompañaron cada domingo fielmente.

Entonces empecé una nueva reunión con los niños cada domingo, en la calle de mis padres.

Viendo los dones de mis dos sobrinas, Edilí y Eliné. Y la rapidez con que aprendían, entonces las entrené. Con ellas el ministerio dio un salto, y rápidamente empezó un gran crecimiento.

De esa calle, mudamos las reuniones a la cocina y sala, de la casa donde vivía. Y luego a la marquesina.

Alguna gente del vecindario, empezó a aceptar a Cristo. Uno de ellos Misael Pérez, que ahora es también pastor de nuestra iglesia. Con ellos, la reunión fue tomando forma, a un servicio organizado con adultos.

De esta manera, volvimos a retomar, los servicios en español para dominicanos.

Estoy seguro que Dios usó a los niños, para la plantación de nuestra iglesia.

Comisioné al pastor Fanesa Fanord, mi mayor confidente en el ministerio haitiano, para que me ayudara pastorear la parte haitiana.

Gracias a mucha gente, incluyendo muchos pastores colegas, y misioneros que se unieron a este ministerio, hoy seguimos llevando sonrisas a muchos niños. Y predicando a Jesucristo.

Hace poco, vi a algunas niñas de la iglesia, redactar sus propios tratados con papel y lápiz; para evangelizar en la escuela. Esto me motivó, y me recordó las palabras del Señor:

Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos (Mateo 19:14).

 

 

 

 

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