Por @Carlos Llambes.

En el año 2006 habíamos comenzado una iglesia en el sector de Brisas del Este en la Zona Oriental en Santo Domingo República Dominicana. La obra se estaba fortaleciendo, mi esposa había hecho muy buen trabajo entre las mujeres, adolescentes y niños, sin embargo, habían pocos hombres en ella. Recuerdo que esa mañana había estado orando para que el Señor nos diera hombres. Mi oración había sido la siguiente por casi toda la mañana, “Señor danos hombres, permite que cuando yo salga a la calle esta tarde pueda hablarle al primer hombre que vea y le hable de Cristo”. Después de almorzar, salí con mi hija mayor Sara y mi hijo Charles a caminar. Fue ahí donde Dios puso en nuestro camino a un hombre, pero no era dominicano, sino que era un Haitiano llamado Cedanus Dorvil.

Arriba, imagen de portada/ Carlos Llambes y Scott Nelson.

Después de llegar a su casita, y conocer a su esposa Elizabeth; la cual nos hizo café. Créedito de la imagen/ Cedanus Dorvil.

Mientras caminábamos le pregunté si él era cristiano, y me dijo que sí. Mientras caminábamos rumbo a su casita, seguimos hablando de asuntos espirituales. Y yo le pregunté que si él conocía a muchos Haitianos en el área; y me respondió que sí. Fue ahí cuando yo le motivé a que comenzara un grupo de estudio bíblico con ellos.

Después de llegar a su casita, y conocer a su esposa Elizabeth; la cual nos hizo café. Regresamos a nuestra casa. Yo nunca había pensado en involucrarme en la obra con los haitianos; sin embargo, Dios tenía otros planes.

Yo nunca había pensado en involucrarme en la obra con los haitianos; sin embargo, Dios tenía otros planes (Obra misionera en Bábaro. Crédito de la imagen/ Carlos Llambes.

Después de pasar unas semanas, yo pasaba por un edificio, que estaba bajo construcción; y vi a un hombre que me hacía señales, para que me detuviera. Para mi sorpresa, era el hermano Cedanus Dorvil. Él me dijo que había comenzado un estudio bíblico, con otros haitianos; como yo le había indicado. Y también me dijo, que él les había enseñado lo que él sabía, pero ahora necesitaba ayuda de mi parte. Yo le expresé que estaba dispuesto, pero que él me tenía que traducir; ya que yo no hablaba Creole. Él estuvo de acuerdo, y comenzamos a trabajar juntos. Ese grupo se convirtió en iglesia. Y de ahí Cedanus, me presentó un joven, que estaba interesado en comenzar una iglesia. Y dentro de poco tiempo ya había comenzado.

Entendí que el Señor los había puesto en mi mente y esa sería la Visión, 40 iglesia para el 2010, 80, para el 2012 y 120 para el 2014.

Al pasar el tiempo, pensé que sería bueno convocar a unos líderes haitianos, a una reunión, para lanzar una visión de plantación de iglesias. En el año 2009 reunimos a 65 líderes Haitianos, en Santiago de los Caballeros. Para ser honesto, yo no tenía una visión clara, pero seguía orando. La primera noche después de la primera reunión, me fui a la habitación a dormir. Y esa madrugada, me desperté con los números 40, 80 y 120 en mi mente. Entendí que el Señor los había puesto en mi mente y esa sería la Visión, 40 iglesia para el 2010, 80, para el 2012 y 120 para el 2014. Además, mi esposa Lily desarrolló una visión de oración que creo fue el fundamento de todo.

Salimos de allí motivados, a hacer lo que entendimos venia de Dios. Y nos dispusimos a trabajar. Para ese tiempo, la Convención Bautista Dominicana, me había pedido que dirigiera el Ministerio Étnico. Y acepté el reto que representaba. Aunque me sentía que no estaba capacitado para ello; pero tenía la confianza de que Dios me ayudaría.

Dios comenzó a obrar.  Y al final del 2010, ya se habían iniciado 44 iglesias. Dios estaba respaldando la visión, y se estaban uniendo grupos de República Dominicana y del extranjero, para ser parte de lo que Dios estaba haciendo.

En el año 2009 conocí a un joven pastor llamado Ruddy Carrera.

En el año 2009 conocí a un joven pastor llamado Ruddy Carrera, que había dejado la capital, para regresar a su Pueblo La Colonia, a comenzar una iglesia pero; él como yo había sido sorprendido por el Señor, en que Dios le estaba dando Haitianos y estaba comenzando obras con ellos. Decidimos unir nuestros esfuerzos y abrazar la visión de plantación de iglesias para el sur del país. Pronto vimos como Dios estaba obrando, de una manera sorprendente. Iglesias estaban naciendo en toda la República, y el Instituto que habíamos creado, también nos había ayudado a capacitar a los hermanos, para la obra.

Pudiera llenar muchas páginas con detalles, sobre como muchos se involucraron; pero eso será material para otros artículos.

Ahora quiero expresar mi gratitud, al Señor primeramente, y a todos los colaboradores que llegaron a unirse de muchas partes. Además, doy gracias al Señor, porque aun después que salimos del país, hay hombres fieles que han abrazo la visión de seguir iniciando iglesias. Mis oraciones desde la Ciudad de México siempre estarán con ellos, y a la vez les pedimos que oren por nosotros. Y que el Señor nos sorprenda una vez más.

1 Corintios 10:31

SOLI DEO GLORIA!

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