Por @Ruddy Carrera.           

Es común escuchar las historias seculares, sobre el abuso de liderazgos. Sobre posiciones usurpadas, en las corporaciones empresariales, y cargos políticos. Pero poco se sabe, sobre estos tipos de prácticas, que también están siendo cada día más común, en los círculos cristianos.

Al parecer, ya en la era apostólica había líderes, que preferían tomar como plataforma, un ministerio organizado, para enfocar sus niveles de influencias; en el lugar de ellos mismos iniciar ministerios e iglesias, en zonas o en áreas de servicios, donde en verdad lo ameriten.

Sobre esto, el apóstol Pablo fue muy cuidadoso. Y siempre evitó controversias, al evitar controlar los ministerios de otros líderes. Esto él lo deja bien claro, en su carta a los Romanos.

Mi gran aspiración siempre ha sido predicar la Buena Noticia donde nunca antes se ha oído el nombre de Cristo, y no donde otro ya ha comenzado una iglesia (Ro. 15:20, NTV).

Note dos aspectos interesantes que podemos recordar de Pablo, y sobre este estilo de ministrar de él, y sobre la naturaleza de esta carta: el primero, es que Pablo deja bien claro, que él no tiene ninguna intención, en imponer su influencia como líder, en iglesias de otros ministerios. En pocas palabras: Pablo respetaba las iglesias y los ministerios de otros predicadores. Como dirían las mayorías de las versiones: «Para no edificar sobre fundamento de otros predicadores».  El segundo punto es que Pablo no es el fundador de la Iglesia de Roma. Sin embargo, como él planea ir a España, de paso desea pasar por Roma, y conocer la Iglesia de forma presencial. Pero les deja en claro, que su plan no es enseñorearse ni ocupar la función de otros, como prefiere anticipar: «Mi gran aspiración siempre ha sido predicar la Buena Noticia donde nunca antes se ha oído el nombre de Cristo, y no donde otro ya ha comenzado una iglesia».

Este estilo de liderazgo, y plan de ministrar no era un invento de él. Ni lo aprendió de uno de los gurúes cristiano de su tiempo: no. Pablo solo siguió el plan que le mostraban Las Escrituras. La Biblia. La Palabra de Dios.

Note su explicación al respecto, en el siguiente verso (21), en el lenguaje actualizado de la NTV:

He seguido el plan que mencionan las Escrituras, donde dice: «Los que nunca se enteraron de él verán,  y los que nunca oyeron de él entenderán».

¿Cuál era el plan a seguir de Pablo, para evitar injerencia en otros ministerios? «Dice él: He seguido el plan que mencionan las Escrituras».

Es sencillo, Pablo aprendió todo esto de la Palabra de Dios. Lo aprendió de Dios.

La Palabra de Dios, y nuestros valores cristianos, nos indican que no es ético, intentar usurpar las funciones de otros ministros. Que no es correcto. Que esa no es la voluntad de Dios. Que el plan de Dios no es que nos enseñoreemos de aquellos que están a nuestro cuidado.  En el mundo a esto se le conoce como: abusos de funciones.

La iglesia de nuestro tiempo debe volverse a Las Escrituras, y aprender «El plan a seguir». No es el Plan a seguir que nos presentan los líderes del mundo, basado en ideales anticristianos, afirmando como Nicolás Maquiavelo: «El fin justifica los medios». No. Es el plan del sermón del monte: El plan del amor, la tolerancia, la justicia.

Pablo fue el pastor, predicador y misionero más influyente de su tiempo. Y sigue siendo el cristiano más influyente, citado y admirado de todos los tiempos. Pero él nunca hizo uso de su influencia ministerial para enseñorearse de ningún ministerio.

El apóstol Pedro, quien era el principal líder de la Iglesia; fue contemporáneo de Pablo. Pablo por otro lado, fue el apóstol que más iglesias fundó en su época. Fue el escritor inspirado, que más libros escribió. De modo, que estamos frente a los dos mayores líderes de la iglesia. Y frente a los dos cristianos de mayor trascendencia, de todos los tiempos. Al estudiarlos ambos, en algo estaban de acuerdo: En no usar sus influencias, para enseñorearse de otros. En no hacer mal uso de la autoridad que se nos ha conferido.

Y al menos, esto es los que Pedro le escribe, a los líderes de la  Iglesia de Asia Menor.

No abusen de la autoridad que tienen sobre los que están a su cargo, sino guíenlos con su buen ejemplo (1 Pe. 5:3, NTV).

Vuelva y dele un vistazo a Romanos 15:20. Esa era la gran aspiración de Pablo. No era su aspiración. No. Era su gran aspiración.

El ministerio no solo está basado en principios morales. También está regido por principios éticos. La ética y la moral van de la mano.

Nosotros como ministros y líderes cristianos, no debemos predicar una cosa y hacer otra.

Solo cuando hagamos las cosas correctamente, siguiendo el plan de la Biblia, es que tendremos ministerios fructíferos. Y la gente se va a convertir.

He seguido el plan que mencionan las Escrituras, donde dice: «Los que nunca se enteraron de él verán,  y los que nunca oyeron de él entenderán (Ro. 15:21)».

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