Amistad
Compañerismo cristiano

Compañerismo cristiano

El compañerismo cristiano es la amistad o fraternidad entre los discípulos de Jesús gracias al vínculo de su fe y al amor que Dios ha puesto en aquellos que han venido a ser hechos sus hijos.

Todos los cristianos somos una sola familia espiritual, al ser constituidos hijos de Dios por nuestra fe en Jesús su hijo unigénito. Y como familia estamos llamados a amarnos y a protegernos unos a otros al estar siempre unidos (Colosenses 3:14). 

Nuestra fe depositada en nuestro Señor y salvador Jesucristo, y el amor que Dios ha depositado en nosotros como su Iglesia, gracias a su sacrificio en la cruz, crea el vínculo perfecto para que los cristianos establezcamos entre nosotros mismos amistades sinceras, reales y duraderas capaces de mostrarles al mundo el verdadero amor de Dios (Juan 3:16).

Después de el Señor haber pasado un tiempo considerable junto a sus discípulos, les expresó a ellos que no quería que se sintieran como si fueran simplemente sus siervos, sino más bien sus amigos (Juan 15:15). Y todo esto fue gracias a que él mismo consideraba que entre los amigos reales no existen secretos, como en verdad no los había entre ellos.

En el Antiguo Testamento vemos dos historias semejantes: primero, entre Dios y Abraham a quien Dios lo consideraba su amigo (Isaías 41:18; Santiago 2:23; Génesis 18:17). Y segundo en Moisés a quien Dios le habló como lo haría un amigo con su compañero (Éxodo 33:11).

Dios nos ha legado estos tres grandes ejemplos en la Biblia, para que como sus hijos hagamos lo mismo entre nosotros.

La iglesia debe ser definida como una familia de hermanos que son amigos verdaderos y eternos. La amistad cristiana es más profunda aún que el matrimonio, porque el matrimonio se interrumpe con la muerte (Romanos 7:2), pero cuando los esposos cristianos se vuelven a encontrar en el paraíso de Dios, a pesar de que no se pueden volver a casar (Mateo 22:30) si pueden gozar de una amistad eterna (1 Corintios 13:8). De modo que aunque la muerte nos separe física y temporalmente (Rut 1:17), nunca podrá hacerlo de manera eterna. Dios ha puesto en nosotros su amor, que es un amor eterno y verdadero, y que no está sujeto a condiciones(Romanos 8:35; Romanos 5:5. La Biblia nunca afirma que el amor cristiano es semejante al amor de Dios, no, ella afirma que el amor que nosotros poseemos es el mismo amor de Dios derramado en nuestros corazones (Juan 15:13). 

Considero el compañerismo cristiniano una de las 7 disciplinas espirituales básicas de nuestra fe, a recordar: la oración, el estudio de la Palabra de Dios, la proclamación de la Palabra de Dios, el congregarse, la meditación cristiana, el ofrendar y dichamente el propio compañerismo. Estas disciplinas son parte de las buenas obras que el critiano está llamado a practicar. Por supuesto que entendemos que estas buenas obras no nos pueden salvar (Efesios 2:8-9), pero sí sabemos por la misma Palabra de Dios, que ellas son el resultado de nuestra salvación (Santiago 2:18). 

Entonces el compañerismo cristtiano es el resultado de una vida transformada y guiada por el Espíritu Santo. Es el Espíritu de Dios el que nos guía a saber elegir buenos amigos que contribuyan a nuestro crecimiento espiritual y a nuestro bienestar humano. Por eso es evidente que cuando un amigo nos invita a practicar cosas que no agradan a Dios, debemos entender por las mismas Escrituras que ese tipo de amistad no procede de Dios (Santiago 4:4).

Cuando alguien ha aceptado a Cristo como su salvador, en lo adelante puede mantener sus buenas relaciones y amistades seculares, que no interfieran con su fe y creencias en Jesús; pero aún así debe descartar aquellas amistades que pudieran ser tóxicas espiritualmente hablando (2 Corintios 6:14), y empezar a establecer nuevas relaciones con otros creyentes.

Ser un buen amigo no siempre es un indicativo de andar siempre con alguien o un grupo de gente al lado, o andar de casas en casas (Proverbios 25:17); sino de tener gente que en verdad valoren a uno y se preocupen como lo harían por ellos mismos. Y que le den la oportunidad a uno de hacer lo mismo por ellos. El compañerismo cristiano siempre busca hacer crecer la fe del otro, y su bienestar humano (1 Corintios 13:5).

Finalmente en la Biblia encontramos dos ejemplos de gente que supo hacer amistades duraderas con otros creyentes como: 1. David y Jonatan (1 Samuel 18:3). Y 

2. Rut y Noemí (Rut 1:17). La Biblia dice en Proverbios 17:17 que en todo tiempo ama el amigo. 

Por el Pastor Ruddy Carrera.

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