Artículos
Cristianos que se congregan

Cristianos que se congregan

Foto de Shelagh Murphy en Pexels. 

La iglesia fue instituida por el Señor, para que sus discípulos proclamen las buenas noticias de salvación, de que Jesús es el hijo de Dios y el único medio de salvación (Marcos 16:15). Pero básicamente para que estos discípulos se alienten, y se congreguen para adorar y dar gloria a Dios (1 Tesalonicenses 5:11), procurando siempre los medios para hacer de este mundo un mejor lugar, para el desarrollo de la vida y la convivencia humana (1 Tesalonicenses 1:11).

Para esto, Las Sagradas Escrituras motivan constantemente a la Iglesia a congregarse (Hebreos 10:25), para adorar en comunidad. De hecho la razón de la existencia de la Iglesia no es la proclamación, sino la adoración a Dios constantemente a través de las buenas acciones de sus miembros. Las buenas obras enmarcan unas series de acciones, que incluyen la Proclamación. Por eso la proclamación o Gran Comisión debe ser considerada un acto de obediencia, y no el propósito de la iglesia en sí mismo. Es en sí el resultado de una vida transformada por el Espíritu Santo, cuya meta es adorar a Dios en todo lo que hace (1 Corintios 10:31). 

La Iglesia es el cuerpo de Cristo, y como cuerpo no puede vivir separada de él que es la cabeza (1 Corintios 12:27). Cuando la Iglesia se reúne para adorar y proclamar, genera un clima de aliento y esperanza entre sus miembros, que se debe mantener más allá de las reuniones o las paredes del templo. Por eso nos reunimos simplemente para hacer de manera grupal, lo que hacemos cada día a solas con Dios.

Los cristianos hemos venido a ser hijos de Dios, por medio del sacrificio redentor del Señor Jesucristo. El hecho de ser hijos de Dios nos hace parte de su familia, y herederos de sus promesas eternas (Romanos 8:17). Los buenos hijos siempre están cerca de su padre, y tienen buen compañerismo con sus otros hermanos, desde el seno del mismo hogar. 

Es contradictorio afirmar que se es cristiano, pero por otro lado decir que no es miembro de ninguna congregación, y que no es necesario congregarse. Es como afirmar en el plano humano que se es parte de una familia, pero no necesita visitar el hogar de sus padres, y que hacerlo carece de sentido o importancia.

Los cristianos tenemos muchas razones biblicas para congregarnos:

  1. Es bíblico (Hebreos 10:25).
  2. Para tener comunión con otros creyentes (Hechos 20:7).
  3. Para contribuir al desarrollo del evangelio y para ayudar a otros (Hechos 4:35).
  4. Para crecer espiritualmente (Hechos 2:42).
  5. Y para recibir dones espirituales (Hechos 2:4).

Aun así debemos entender que nos congregamos no para ser salvos, sino más bien porque hemos sido salvos al aceptar a Jesus como nuestro Señor y Salvador. Y por tal razón, en un acto de agradecimiento nos reunimos con otros salvos para dar gracias y gloria a Dios, por esta salvación tan preciosa que no merecíamos y por su gracia infinita.

Este punto nos indica que el acto de congregarnos, debe ser el resultado de una vida salvada y transformada por el Espíritu Santo. Este acto como otras acciones del creyente, son las buenas obras, que por nuestra propia naturaleza cristiana estamos llamados a practicar (Santiago 2:18). Y como otras no puede salvarnos, ya que la salvación es por gracia y no por obras (Efesios 2:8-9).

Por esta razón, a veces supongo que el infierno debe estar repleto de gente que fueron partes de una congregación, pero nunca aceptaron a Cristo en sus vidas como su Señor y salvador (Romanos 10:9-13).

La Iglesia no murió por nadie en la cruz; Cristo fue el que murió y resucitó, para que hoy podamos tener plena seguridad de nuestra salvación y la esperanza de la vida eterna (Romanos 5:5). La congregación puede estar compuesta por mucho tipo de gente; quien sabes si hasta por pecadores con una conciencia cauterizada que nunca se han arrepentido, ni planean hacerlo (1 Timoteo 4:2); pero por el contrario, la Iglesia del Señor está compuesta por los mismos pecadores, pero que han confiado en Jesús como el hijo de Dios, y han dejado que su sangre les limpie de todo pecado, y que el Espíritu Santo transforme sus vidas. Como resultado, a estos pecadores arrepentidos que se congregan para glorificar a Dios y proclamar su Palabra, el apóstol Pablo les llama santos (Efesios 1:1; Colosenses 1:2), porque han sido justificados delante de Dios el Padre por la Sangre del Cordero derramada en la cruz (Efesios 5:1).

La Biblia relata que también el Diablo se ha presentado ante la presencia de Dios, en medio de la congregación de los ángeles, y esto no le garantiza al él que será salvo, ni nadie le puede asegurar tal cosa (Job 2:1; Apocalipsis 20:10).

Pero el hecho de que al congregarnos podamos encontrarnos con gente de mal testimonio en el servicio, no puede ser una excusa para no hacerlo, porque la salvación es individual, y en el día del juicio el Señor va a separar a estos falsos creyentes del resto (Mateo 25:31-33). Nuestro compromiso debe ser siempre en primer lugar con Dios antes que con los hombres.

Finalmente, al congregarnos debemos entender que, este no es el único medio de adoración, sino más bien la faceta pública de nuestra adoración privada, donde compartimos nuestra fe con otros. Porque ciertamente, el creyente está llamado a adorar a Dios continuamente con sus acciones (1 Corintios 10:31), de una manera natural y verdadera (Juan 4:24).

Por el Pastor Ruddy Carrera.

1 thought on “Cristianos que se congregan

Comente en Outlook Mission

CzechEnglishFrenchSpanish
Facebook
Instagram
Twitter
LinkedIn
Follow by Email
error: COPYRIGHT © 2021 OUTLOOK MISSION. A DIVISION OF RUDDY CARRERA MINISTRIES. ALL RIGHTS RESERVED.
%d bloggers like this:
Outlook Mission Radio

FREE
VIEW