El mundo está viviendo un momento histórico por la pandemia del Coronavirus, y los cristianos no debemos quedarnos de brazos cruzados en medio del miedo, la desesperación, la desesperanza y confusión de la gente que nos rodea.

Este es el momento preciso, en el que debemos mostrar el amor de Cristo, ayudando a los que sufren. Sirviendo de voceros de las autoridades, y siendo obedientes a los decretos e iniciativas de los gobernantes.

Las Iglesias locales no pueden abandonar a sus miembros. Las denominaciones y concilios deben priorizar a sus pastores y familias. Apoyarlos en lo necesario.

Nostros como cuerpo de Cristo, debemos ser luz en las tinieblas (Mateo 5:14). Las autoridades han anunciado medidas sociales y sanitarias, para evitar la propagación de esta enfermedad. Y nosotros debemos ser los primeros en acatarlas y promoverlas. Porque la Biblia nos llama a obedecer a las autoridades (Romanos 13:1). Además que de estas medidas, depende nuestra supervivencia. Y la contención del virus.

Hemos visto las vergonzosas escenas, de pastores siendo arrestados y multados, a lo largo del mundo, por negarse a cerrar sus iglesias. Y como consecuencia, congregaciones casi completas contagiarse.

Si cerrar nuestras iglesias, contribuirá a que la gente no se contagie, entonces vamos a cerrarlas y oremos desde nuestros hogares.

Las iglesias no deben exigir el cobro de diezmos y ofrendas, mientras duren las cuarentenas. Es un asunto de ética cristiana y conciencia. Las familias de las iglesias también deben ser prudentes y solo gastar en lo necesario y básico.

Debemos practicar el aislamiento social. Esto no indica falta de fe o de amor. Contrariamente es un acto de fe y amor hacia mi prójimo cuidarlo, y de autoprotección y autoprevención cuidarme.

Debemos cambiar nuestros hábitos, por nuestro bien y por el bien de la familia. Dicen que lavarse las manos, evitar saludar de mano y abrazo, evitar tocar superficies y objetos, mantener la cuarentena, mantenerse a 2 metros de la gente, usar mascarillas, usar alcohol en gel, tomar vitamina D para fortalecer el organismo (recomendación del Dr. Miguel Núñez), contribuye a prevenir el contagio. Las vitaminas no previenen el virus, pero prepara el organismo para una mejor respuesta.

La Biblia dice que tenemos la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Entonces debemos hacer las cosas bien, mantener una actitud de ayudar y obedecer. Y hacer todo para la gloria de Dios.

Dios que creó el universo y la vida, también los sostiene (Hebreos 1:3). Entonces Dios no nos dejará solos. Dios nos ayudará a salir de esta. Pero la Iglesia no debe perder su propósito en medio de esta crisis.

Ningún cristiano debe ser apresado o multado por violar el toque de queda, o por desobediencia civil.

Por Rev. Ruddy Carrera.

Imagen|El Español.

Hasta aquí nos ha ayudado el Señor (1 Sam. 7:12).
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