En misiones no se debe usar el hand sanitizer delante de los nativos

Cuando la gente hace un viaje misionero, se asegura de llevar consigo todo lo necesario, para tener una experiencia saludable.

Y algo que casi nunca olvidan los misioneros, es el hand sanitizer, o comúnmente conocido en Hispanoamérica, como manita limpia.

El hand sanitizer, es un alcohol, que a veces promete eliminar, hasta el 99.99% de los gérmenes y bacterias. De modos, que esto lo convierte, en una herramienta casi imprescindible, para aquellos que desean evitar, un mal momento de salud, lejos de su familia.

Sin embargo, en mi experiencia en el campo misionero, he aprendido que al momento de lavar nuestras manos, con el alcohol, debemos evitar hacerlo, después de haber saludado a una persona local, o nativa en presencia de él mismo. O dentro de un grupo de ellos, en un momento que no lo justifique.

La gente, a veces puede resultar ofendida, cuando se trata de limpiarnos las manos, después de tener contacto con ellos. Y más si la ocasión no lo amerita.

Podemos usar el poste de alcohol disimuladamente. O separarnos un poco de la gente local, aplicarlo y luego regresar.

A veces cuando estamos en misión, estamos tan distraídos, que se nos olvidan pequeños detalles, que pueden resultar en perjuicio de la Obra de Dios.

Y la idea de hacer una misión, siempre es querer alcanzar a la mayoría de gente posible. Que la gente nos recuerde con agrado. Y preparar el ambiente para el regreso de otros misioneros.

Autor: Rev. Ruddy Carrera.

Imagen de portada ilustrativa, Hand sanitizer.