Génesis 3, Las verdades del Diablo

Génesis 3, nos presenta: el primer contacto entre el hombre y Lucifer, la primera pregunta, la primera repuesta, la primera vez que el Diablo habló verdad (para ofertar el pecado), la primera tentación, el primer deseo del hombre, la primera reacción humana al pecado, la primera maldición, y los primeros ángeles.

1-7. 1, Los ángeles son espíritus; seres incorpóreos. De modo que para relacionarse con el hombre, Satanás debió adoptar una forma de cuerpo, que la mujer, a quien estaba a punto de engañar, pudiera reconocer. A este fenómeno, donde la deidad, o un espíritu se manifiesta visiblemente a una persona, le llamamos teofanía (gr. Θεοφάνεια;  donde theos es “dios”,y faino es “manifestación”, y en la Biblia, es común ver estos casos. Especialmente en el AT. Gn. 17:1-22, Éx. 3:2; 4:24; Gn. 32:28-30; Gn. 48:3; Dt. 4:12; Gn. 18:2; Jn. 1:14; Heb. 7:3; Ap. 1:13.

El Diablo es el padre de mentira, y por lo tanto no puede hablar verdad (Jn. 8:44), pero a veces suele citar fuera de contexto la Palabra de Dios, para ofertar el pecado (Mr. 1:12-13). Y es justamente lo que está haciendo en este verso: ¿Conque Dios os ha dicho: “No comeréis de ningún árbol del huerto?”. Entonces podemos afirmar que el Diablo a veces también suele hacer uso de la verdad, para materializar el mal.

2,3. La mujer le respondió con otra verdad. Pero cometió un error: se quedó a conversar con el pecado, y se expuso a sus ofertas. Y no debemos conversar con el pecado (Gn. 39:13; Mr. 1:10-11; 2 Tim. 2:21).

4,5. Satanás citará, cuantas veces sea posible, la Palabra de Dios; para hacernos creer que como él, también podemos jugar a ser “como Dios”. Y es su mayor estrategia psicológica, no solo conformarse con citar verdades; sino más bien, introducir sus ofertas, citando textualmente el término “Ciertamente”.  Y citará fuera de contexto las mismas palabras de Dios, para crear en el hombre el mayor efecto: “no moriréis”, “Dios sabe”, “serán abiertos”, “conociendo el bien y el mal”. Pero nunca podrá faltar su mayor mentira, que para el hombre, pudiera resultar una gran oferta: “seréis como Dios”.

6, Dios había creado “todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer” (2:9). Sin embargo, después de la mujer conversar con el pecado, se da cuenta, que ya estas especies, no les eran suficientes; y que  también el que estaba “en medio del huerto” (2:9), “era bueno para comer, y que era agradable”. Y esto resultaba una gran verdad tridimensional: vista por Dios, por el Diablo, y por el hombre. También el árbol era portador de tres factores, que resultaron atractivos para la mujer: vida, bien, mal. Estos factores forman parte, de la conciencia humana. Y los encontramos extendidos, en todas las culturas y civilizaciones: Eternidad, Dios y Diablo.

Un día Lucifer, se reveló contra Dios. Y su orgullo dio origen al pecado (Is. 3:15; Lc. 10:18; Ap. 9:1; Ap. 12:3-4, 7-10). Arrastró consigo, a una gran cantidad de ángeles. Luego con la misma oferta, de que podemos ser “como Dios”; arrastró a la mujer. Y la mujer arrastró al hombre. La cola de Pecado del gran dragón, es tan grande, que aún arrastra, a una gran mayoría al infierno (Mt. 7:13). Y ha pasado mucho tiempo; pero su oferta, suena tan interesante y tentativa, que no ha sido necesario reemplazarla.

7, No hay dudas; el Diablo no estaba mintiendo: “pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal (v.5)”. El verso 7 argumenta, que cuando aceptaron la oferta de la Serpiente: “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos”.

No debe resultarnos extraño, ver a muchos falsos maestros, torciendo el mensaje de la Palabra de Dios (2 Pe. 3:16). Pues no es nuevo: el Diablo es experto en esta práctica, y él resulta ser su gran maestro.

8-11. La serpiente se paseaba en el huerto. Y Dios se paseaba en el huerto. Dios y el Diablo se han paseado juntos, en la historia del hombre; buscando imponer sus reinados en sus corazones. Pero, el Diablo tiene claro, que un día sus paseos, lo guiarán al lago de fuego y azufre (Ap. 20:10). “¿Dónde estás?”. ¿A caso no sabía Dios donde estaban ellos? Sí Dios lo sabe todo. Dios lo ve todo. Antes de que las cosas ocurran, ya él lo sabe. Dios es omnisciente (1 Re. 8:39;  1 Cro. 28:9; Sal. 139:1-3; 147:4-5; 139:1-4; 1; Is. 40:28; 46:9-10; Mt. 10:30; Jn. 3:20; Hec. 1:24; Heb. 4:13; “Se escondieron de la presencia del Señor”. El pecado resulta en una vida de miedos, y tristeza. Desde entonces, el hombre se ha venido escondiendo “de la presencia del Señor” en hondas cavernas de pecados, que los acercan más al infierno que al cielo.

12,13. “Y el hombre respondió… Y la mujer respondió”. Desde que el hombre pecó, nadie quiere asumir, la responsabilidad por sus actos. Siempre estamos culpando a otros, por nuestras malas decisiones. Culpamos al destino, Ro. 6:1; a Dios, Ro. 9:20; Stigo. 1:13. Al Diablo, Gn. 3:13. Y a los hombres; Gn. 13:12.

14, “Maldita serás”. Es la primera vez que se menciona la palabra maldición en la Biblia. Desde entonces, no solo la serpiente fue maldita; sino que todo el sistema de cosas, quedó sentenciado a una maldición eterna. Dios bendijo la creación (Gn. 1:21, 28; 2:3) Heb. barúk, pero el pecado trajo maldición y muerte eterna (1 Jn. 5:19. Gracias a la muerte redentora de Cristo, todo el que acepte su sacrificio, es liberado de esa maldición (Ga. 3:13; Col. 1:13. En hebreo, cuando Dios maldice, no solo desea mal, sino que permite que el mal se cumpla, pues al ser omnisciente, cuando desea, es porque ya lo ha hecho.

15, “Él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar”. Esta es la primera profecía, sobre el Señor Jesucristo (Ap. 12:1-10). Con su muerte, el Señor venció al Diablo en la Cruz del Calvario (1Juan 3:8; Heb. 2:14-15.

16, “Multiplicaré tus dolores “. Es la primera vez, que aparece el término dolor, en la Biblia. Dado que el pecado, alteraría y dañaría con gran maldad, el orden de la creación. Donde la misma naturaleza, mostraría su cara más violenta; el dolor resultaría, como un medio de supervivencia. Porque el dolor, es la reacción de nuestro organismo al peligro. Si no sufriéramos dolor; moriríamos como consecuencias de bacterias, enfermedades, accidentes, y peligros. En el Edén no había estos peligros. Por lo tanto, el dolor no era necesario. Todos los organismos vivos experimentan dolor. Entonces ¿Es el dolor la ventaja de una maldición? Y como seres caídos, desde esta perspectiva ¿Debemos culpar o agradecer a Dios por el dolor?

19, “Con el sudor de tu rostro”. Esto no indica, que el trabajo fuera una maldición. Pues el trabajo, ya formaba parte de los planes de Dios, para el hombre en el Edén (Gn. 1:28). Dios nunca le prometió al hombre, una vida pasiva. El principal trabajo del hombre, habría de ser, administrar sus recursos. Y poner orden en su entorno natural. “Polvo eres, y al polvo volverás”. Más que una sentencia, esto es un recordatorio, que por más que anhelemos ser “como Dios” (v.5), no somos más que polvo; simples mortales, y pasajeros, como el resto de la creación. Pues la oferta del Diablo, desde el principio, no es que podemos ser los dioses del universo; sino que podemos ser como el mismo Dios del universo.

22, “El hombre ha venido a ser como uno de nosotros”. Hasta aquí podemos estar claros, en que el Diablo, aunque siendo el padre de la mentira (Jn. 8:44), nunca le mintió a la mujer (v.5). Él solo citó la Palabra de Dios (Gn. 2:17), y la manipuló a su modo. En este caso, el diablo no resulta menos culpable ante Dios, que el hombre. Ante Dios todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad. 2:17, indica que el bien y el mal, estaban escenificado en este árbol. Y el camino a la muerte eterna. En 3:4, Satanás no niega estas verdades, más bien las afirma: “ciertamente no moriréis”, “conociendo el bien y el mal”. No murieron físicamente, y llegaron a conocer el significado del bien y el mal. Ahora; desde la perspectiva de un pecador. Pues antes de pecar: no solo conocían el bien como factor social. Conocían y tenían una relación personal con Dios, que es la fuente de todo bien. Y evidentemente, llegaron a conocer la verdadera cara del mal, representada en el dolor y sufrimiento, como resultado de su desobediencia. Ellos vieron el mal, escondido en el rostro de una serpiente indefensa. Y no huyeron (2 Ti. 2:22). Ahora el mal ya no vive en esta serpiente; vive en nosotros y forma parte de nuestra naturaleza caída (Mt. 15:19; Ro. 3:10-12, 23; Ro. 7:24; Stgo. 4:1. Y un día lo contemplarán en su mayor esplendor y por toda la eternidad, en el infierno de fuego (Ap. 20:10,15).

Entonces en 3:5, la oferta del Diablo fue: “seréis como Dios” y aquí en 22, Dios afirma: “El hombre ha venido a ser como uno de nosotros”.

Conociendo el bien y el mal” (v.22, y 2:17) citado por el mismo Dios. En Palabra de Dios (v.5), pero citada por el Diablo: “conociendo el bien y el mal”.

Y coma y viva para siempre”. Es una indicación de que el hombre no fue creado con un cuerpo eterno, como algunos quieren afirmar. Nuestro cuerpo es polvo (v.19), pero nuestra alma, o el aliento que Dios sopló en nosotros es eterno (Heb. 9:27; 2 Cor. 5:1-5; Lc. 20:36; Ap. 20:4-6).

El hombre siempre ha anhelado, ser eterno como Dios. Este deseo lo llevó obedecer a la voz de la Serpiente: “seréis como Dios” (3:5). Pero un día Dios le hará cumplir su gran deseo. Los que crean en su único hijo Jesucristo, recibirán la vida eterna, Jn. 3:16, 38; 4:14; 10:28-30; 17:3; Ro. 5:21; 6:23; 8:18; 2 Co. 4:17; Ga. 6:17; 1 Ti. 1:16; 6:12; Heb. 7:25; 1Pe. 5:10; 1Jn. 2:17; 5:11,13; Mt. 7:13-14; 13:42; Lc. 16:23. 2 Co. 4:18; Ap. 21:3-4. Y los que reúsen creer en él, también recibirán vida eterna, pero en el infierno, Mt. 18:8; 25:41,46; Lc. 16:3; 2 Tes. 1:8-9;  Mr. 9:47; 2 Pe. 2:4; Ap. 19:20; 20:13- 15; 21:8.  

24, Aquí hallamos la primera mención a los ángeles buenos; pues no debemos olvidar que Satanás, es un ángel caído (Lc. 10:18). “Querubines”, un querubín (Heb. כְּרוּב, pl. כְּרוּבִים, y aquí en el texto: pl. kərūvîm. El nombre querubín significa “los próximos” o “los segundos”. O los que están próximos a la gloria de Dios. Y en la Biblia son vistos, como los guardianes de Dios. Siempre que se le representa tienen una connotación militar: 1 Sa. 4:4; 2 Sa. 6:2; Is. 37:16; Sal. 80:1; 99:1; Ap. 4:6; 5:6.

La ubicación y paradero actual, del huerto del Edén, está escondida al conocimiento humano. Y como la Biblia no la menciona, tampoco nosotros debemos sacar conclusiones. Pero sí podemos afirmar, que los querubines guardan “el camino del árbol de la vida”. Y por lo tanto, no existe la posibilidad humana de encontrarlo. Del mismo modo, que no podemos llegar al cielo, por nuestros propios méritos.

Y de todo esto podemos aprender una cosa; y es que la Palabra de Dios es verdad, aún en la boca del Diablo. Pues ella siempre es verdad e inerrante. Y del mismo modo, que el Diablo será castigado, por torcer su Palabra, también lo serán los falsos maestros y profetas, que la tuercen para su propia perdición (2 Pe. 3:16).

Autor: Ruddy Carrera.