Iglesias abandonadas

En mis 23 años como evangelista he tenido la experiencia de ver todo tipos de iglesias y ministerios. Iglesias ricas y pobres, grandes y pequeñas, con visión clara y sin ninguna visión.

También he visto un tipo de Iglesia, que ya me es común, por donde quiera que me muevo; estas son iglesias que funcionan con serias dificultades, y sobreviven gracias al entusiasmo de su pastor y miembros.

Estas iglesias no pueden ocultar sus crisis ministerial. Su problema no siempre es espiritual o de pecado; sino más bien de desigualdad social y económica. Son el lado opuesto, a muchas de las Iglesias que en el mismo entorno religioso, muestran un auge económico digno de desear por cualquier ministerio.

Otro elemento común, es que muchas de estas iglesias, casi siempre pertenecen a una denominación o concilio reconocido. Lo que nos hace especular, sobre la mala forma, en que las denominaciones reparten sus recursos económicos, creando una gran desigualdad entre las Iglesias, que ya son difícil de ocultar.

Entonces en pleno siglo XXI, podemos ver iglesias con templos destartalados, sin ningún estilo arquitectónico, sin equipamientos dignos, y carentes de indignidad reverente.

Y todos prefieren imaginarse, que no es un asunto extraño, y que por lo tanto no debe llevarnos a preocupación ni a alarmarnos; porque se supone, que es la Iglesia local la que debe de ocuparse de sus asuntos.

Los templos de estas iglesias, son los mayores proyectores públicos de sus crisis, porque obviamente, por más pequeño que sea un edificio, finalmente termina siendo grande al cuerpo humano. Y se es difícil de ignorar.

Pero ¿ Puedes ser que los pastores de estas iglesias también vivan en sus propias carnes sus crisis?

Los templos solo son un reflejo mayúsculo, de una crisis de todo unos ministerios, donde los más sufridos son sus pastores.

Entonces, ya no solo vemos a nuestros pasos templos destartalado; sino a pastores pobres, mal formados y mal educados, sin teología bien afianzadas, sin ningún grado de influencia social, con familias viviendo por debajo de los estándares de pobreza.

Pero no importa que tan pobres sean estas iglesias. Y no importa que no reciban ningún apoyo de sus denominaciones; lo que sí parece importarles a estas denominaciones, es el diezmo mensual que estas iglesias deben enviarles, para poder seguir formando parte de sus afiliados.

Y es que esta situación común, ya me hace pensar que la pobreza de muchos, son el medio de otros incrementar sus riquezas y señoríos.

Por Rev. Ruddy Carrera.