Iglesias con asientos difetentes para géneros sexuales

Los templos tal y como los conocemos y los diseñamos hoy, no forman parte de la herencia judías al cristianismo; son más bien, elementos adoptados de las culturas gentiles.

El templo de Jerusalén, ni las sinagogas de los tiempos bíblicos, tenían bancas como los templos cristianos. Sino que cuando el cristianismo, fue proclamado como la religión del Estado, los cristianos adoptaron las formas y estructuras, de los templos greco romanos.

Luego vemos hoy en día, iglesias súper conservadoras, que no les permiten a los hombres, sentarse en la misma línea de bancos que las mujeres, sino que los separan, escribiendo en ambas paredes del templo, las palabras; “hombres” a un lado y “mujer” al otro.

Está claro que esta idea, es disuadir sentar a los hombres con las mujeres, y así evitar pecados lascivos.

Pero esta decisión, quizás sea el producto de una mente ignorante, de la naturaleza del pecado, o de una mente machista, o de una mente que como la jerarquía católica medieval, siente un rechazo vulgar por el sexo opuesto, que llegan al colmo de asignarles asientos marcados, o de una mente no regenerada por el Espíritu Santo, que suprime sus pecados y pensamientos perversos, y que al creer que todos son como él o ella, llegan al extremo de tomar tal decisión, y ocultar detrás de una aparente intención santa, sus verdaderas intenciones en otra situación hipotética.

Como sea, es una pena y a la vez una vergüenza que aún en la Iglesia, marquemos las paredes con la sospecha, de que nunca debemos sentar Juntos las faldas y los pantalones.

O ya han olvidado, que la base de nuestras decisiones, debe estar regida por el temor de Jehová (Prov. 1:7).