Vivimos en medio de usa sociedad desigual. La brecha entre pobres y ricos, aún sigue siendo astronómica, según el último informe del Banco Mundial:

De acuerdo con las últimas estimaciones, el 10 % de la población mundial vivía con menos de USD 1,90 al día en 2015, en comparación con el 11 % en 2013. Esta proporción es inferior al valor de casi 36 % registrado en 1990.

En mis 19 años de ministerio, he tenido la oportunidad de tratar y conocer, a una alta gama de pastores. Y he aprendido que la desigualdad social, es también una realidad latente, en el mundo ministerial.

Actualmente en el ministerio, es muy común ver pastores, inmensamente ricos, y a pocas cuadras, a otros pastores extremadamente pobres ¿A qué se debe esto? Para hacernos una mayor idea, de este fenómeno, tomaremos como parámetro, el último informe sobre la reducción de la pobreza, proporcionado por el Banco Mundial.

Si el 10% de la población mundial, vive con 1,90 USD, al día; considerando que la población del planeta, es de 7550 millones de personas, según el último informe demográfico de las Naciones Unidas del 2017. Entonces tenemos 755 millones de personas extremadamente pobres, que sobreviven con 1,90.

Dentro de esa categoría de pobres extremos, están la mayor parte, de los pastores cristianos evangélicos del mundo.

La mayoría de nuestros ministros activos en el ministerio, no cotizan en su ministerio 2 dólares por día; pero aun así deben ministrar a una congregación, alimentar a su familia, y atender compromisos sociales de su entorno.

Esta es la razón también, por la que la mayoría de los pastores evangélicos son bi-vocacionales; o sea que deben ejercen un segundo trabajo para poder sostenerse.

Pero al otro extremo, cada día vemos pastores de las mismas confesiones de fe, muy ricos y ostentosos. La mayoría de veces, estos son los promotores, de la llamada teología de la prosperidad. Una ideología que enseña, que Dios premia nuestra fe con bienes materiales, y que nuestras donaciones a la iglesia, aumentan nuestras riquezas materiales.

Si los pastores muy ricos, se están convirtiendo en la piedra de tropiezos, para que muchos vuelvan a la fe cristiana; los pastores muy pobres, deben ser una vergüenza para occidente y el mundo cristiano, quienes han perdido la sensibilidad espiritual, y han olvidado los principios, en lo que fueron fundados.

Quizás se nos olvida, que aparte nuestros tres enemigos tradicionales, considerados como: el  Diablo, el mundo y la carne, ha venido surgiendo un cuarto enemigo, a veces silente, pero intolerante, como lo es el Islam. Y con pastores pobres, no se hace teología fuerte, porque como dicen en mi país: “mal comido no piensa”.

Autor: Rev. Ruddy Carrera.

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