Pastores anónimos, los héroes que nadie conoce

El cristianismo es la religión más extendida del mundo, con 2400 millones de seguidores.

Dentro de esos cristianos, existe un grupo más reducido, conformado por los pastores, quienes están a cargo de dirigir la vida espiritual, de los creyentes. Gracias al trabajo pastoral, de todos los tiempos, la Iglesia ha continuado avanzado y creciendo, a pesar de las persecuciones, y oposiciones de regímenes, gobiernos, y movimientos sociales y políticos adversos a la fe cristiana.

Sin embargo, el núcleo fuerte del ministerio pastoral, está compuesto, por aquellos pastores, que dirigen pequeñas congregaciones, y ministerios. Esto lo podemos asegurar, con toda seguridad.

Además su testimonio de vida, y ministerio en los lugares donde sirven, a pesar de que la mayoría viven en condiciones económicas y sociales deplorables; muchas veces en pobrezas extremas. Estas condiciones se convierten en su mayor fortaleza. Porque el hecho de continuar sirviendo, en formas de ministerios, que humanamente no les prometen ninguna esperanza, de que mejorarán la vida de ellos y de su familia; es un indicio de que su llamado ministerial es 100% auténtico, y que su compromiso con Dios, y la Gran Comisión es incondicional.

Estos son los verdaderos héroes del cristianismo, que casi nadie conoce, y de los que nadie habla. Ellos pocas veces son citados en libros, revistas, periódicos, y materiales audiovisuales. Ellos no son promovidos a cargos importantes, dentro de las denominaciones y asociaciones cristianas.

Los pastores de las megas iglesias, están haciendo un gran trabajo en ministerios que todos buscan imitar. Algunos han sabido usar sus posiciones, para hacer grandes aportes a la teología, y a la Obra Misionera. Otros solo han sabido usar, sus habilidades políticas y empresariales aplicadas a la fe.

Sin embargo, nuestro sentido lógico nos indica claramente, que esas grandes iglesias, no constituyen la parte fuerte del cristianismo.

En una ciudad, existen pocas iglesias, con 3000 miembros; por solo especular. Pero por ejemplo: en cualquier ciudad de nuestro hemisferio, pudiera haber trecientas iglesias de 100  miembros, separadas tan solo por varias calles. Y 300 iglesias de 100 miembros, son una fuerza de 3000 personas. O lo que pudiera ser fácil y comúnmente; 100 iglesias de 300 miembros dispersas en una ciudad.

Lo mismo ocurre en las zonas rurales, donde las pequeñas congregaciones, tienen presencia en casi todas las aldeas, y campos de los países de américa.

No son las grandes iglesias, y corporaciones cristianas. Tampoco son los grandes teólogos y tele evangelistas de nuestro tiempo. No. Son sencillos obreros; que a veces con pocas, o ningunas asesorías y apoyo logísticos, mantienen en pies la Cruz del Evangelio.

Un obrero de estos, pudiera servir en una gran iglesia, y hacer un buen trabajo; porque es un pastor que aprendió hacer mucho con lo poco que Dios le daba. Pero si sacamos a uno de estos pastores, de algunas de estas megas iglesias, o grandes corporaciones cristianas, y los enviamos a los lugares de trabajos, de nuestros héroes anónimos; es casi seguro, que harán poco, o terminarán haciendo nada. Aun cuando se les de los recursos, que el obrero anónimo nunca vio, ni imaginó ver en toda su vida ministerial.

De modos que, oremos por los pastores; pero sobre todo oremos por aquellos que sirven en lugares difíciles, y bajo condiciones deplorables.

La Biblia nos enseña, que a veces orar no es suficiente, si podemos mejorar las condiciones sociales de estos hombres de Dios.

La Obra de Dios no se sostiene con sueños; sino con acciones.

Imagen de portada/Outlook Mission.

Autor: Ruddy Carrera.

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