Escrito por el Dr. Frank Nuckolls.

Estratega de misión asociativa, Flint River Baptist Association, Griffin, Georgia, EE. UU.

Profesor Adjunto, Seminario Teológico Bautista de Nueva Orleans, Nueva Orleans, Luisiana, EE. UU.

Los Hechos de los Apóstoles en el Nuevo Testamento, proporcionan una descripción detallada del ministerio de la iglesia primitiva. Esta descripción demuestra el impacto del sacerdocio de todos los creyentes, en la misión y el ministerio de la iglesia primitiva. En el libro Christian Education and the Search for Meaning (Educación cristiana y la Búsqueda del Sentido), James Wilhoit escribe: “La comunidad cristiana primitiva desarrolló un estilo de vida de compartir, compasión y misión, que se creía que era una práctica manifestación de la confesión “Jesús es el Señor” ( páginas 26).

Hechos 2: 41-47 nos relata las distintas características de la iglesia primitiva. “Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos” (Nueva Versión Internacional).

La plantación de congregaciones saludables debe basarse en las siguientes funciones de la iglesia. Estas funciones incluyen lo siguiente:

  1. Evangelismo (un testimonio conviscente).
  2. Discipulado (un discipulado integral).
  3. Servicio (un ministerio de servicio compasivo).
  4. Adoración y oración (un tiempo dinámico de adoración y oración).

La primera función es la evangelización, un testimonio convincente. Esta función es una de las cualidades fundamentales de una iglesia “en misión”. La iglesia debe estar dedicada al evangelismo. El evangelismo es simplemente el relato de las buenas nuevas del evangelio de Cristo. El propósito de plantar congregaciones saludables debe ser alcanzar a las personas para Cristo. La iglesia no puede conformarse con un simple testimonio de presencia, sino cuando y siempre que sea posible, los líderes de una iglesia nueva y saludable deben estar en la comunidad comunicando verbalmente el evangelio. Para poder compartir el evangelio de manera efectiva, una iglesia saludable que se planta debe conocer a las personas que están en la comunidad a la que se debe llegar. El liderazgo de una iglesia iniciada debe completar un estudio con el fin de comprender dónde está la composición espiritual de las personas que viven en la comunidad. Para obtener esta comprensión, hay algunas preguntas específicas que deben considerarse al completar este estudio. Estas preguntas incluyen: ¿Cuántas personas en nuestra comunidad consideramos no creyentes (no cristianos)? ¿Hay otros grupos religiosos en la comunidad, como el Islam, el Hindú, Los Testigos de Jehová o Los Mormones?.

A medida que la nueva iglesia comienza a evaluar la comunidad en la que se está plantando, debe identificar cualquier obstáculo que pueda obstaculizar su trabajo, e identificar formas de involucrar a las personas a las que se llega en el discipulado y el evangelismo.

Una segunda función de una congregación saludable es la del discipulado. Esta función debe incluir el desarrollo de una estrategia integral de discipulado. Este proceso debe estar diseñado para guiar a los creyentes a convertirse en discípulos y seguidores de Jesús. Los discípulos del Nuevo Testamento fueron hombres que respondieron al llamado de Jesús de “síganme y los haré pescadores de hombres”. (Mateo 4:19.) Los discípulos eran personas que pasaban tiempo aprendiendo de Jesús. En el idioma original, el término discípulos significa alguien que aprende. Este término es similar al de un aprendiz que aprende de la capacitación en el trabajo. El discipulado tiene que ver con la entrega total de la vida de una persona al señorío de Jesucristo. El resultado de un proceso integral de discipulado, debería ser el cambio en la cosmovisión del creyente, así como una vida transformada.

“Los seguidores de Cristo necesitan tener una comprensión de las Escrituras, particularmente la historia de Cristo mismo, Su nacimiento, Su carácter, Su enseñanza, Sus milagros, Su amor, Su muerte y resurrección”. (Sánchez, Plantando Congregaciones Saludables).

Debería haber dos resultados del discipulado. Primero, debe haber el resultado de la transformación, donde la vida de una persona se transforma o forma por una relación con Cristo. Efesios 4: 23-24 nos recuerda que “ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad”. La medida del discipulado no se ve en si una persona sabe o hace las cosas correctas, sino en la forma en que refleja el carácter de Cristo.

En segundo lugar, debe existir el compromiso del creyente, del discípulo, de equipar o guiar a otra persona para que se parezca más a Jesús. Esto conduce a la multiplicación. El discipulado es un proceso de multiplicación, en el que un creyente invierte su vida en la vida de otra persona, y la otra persona luego invierte su vida en la de otra.

Una tercera función de una congregación saludable es la del servicio compasivo. Hechos 2:45 nos recuerda que la iglesia primitiva “vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno”. Una congregación sana y espiritualmente transformada comprenderá la necesidad de satisfacer las necesidades físicas y espirituales de las personas. El Señor a menudo utiliza el ministerio o servicio compasivo, para conectar e involucrar a las congregaciones, en la satisfacción de las necesidades físicas y espirituales de las personas, y convertirse en el primer paso para plantar una congregación nueva y saludable.

Una cuarta función de una congregación saludable es la de adorar y orar. Una congregación sana se reúne como familia de Dios, el cuerpo de Cristo, con el Padre en adoración, confesión y gratitud, además de dedicarse al servicio y la oración. Hechos 2:42 y 2:47 declara que “se mantenían firmes… en el partimiento del pan… y en la oración… alabando a Dios”.

Las congregaciones saludables deben recordar los siguientes principios:

  1. Dios ciertamente llama a su pueblo a adorar. Por lo tanto, los creyentes deben responder con gozo y estar jubilosos.
  2. Dios llama a la gente al arrepentimiento. Por lo tanto, los creyentes deben responder a este llamado confesando el pecado a Dios en oración.
  3. Dios habla a través de Su Palabra, la Biblia. Por lo tanto, la iglesia debe responder a Su voz mediante cánticos de alabanza y adoración.
  4. Dios proporciona bendiciones. Por lo tanto, la iglesia debe responder extendiéndose y sirviendo a otros en el nombre de Jesús.

¿Cómo puede una congregación sana desarrollar un ministerio de oración eficaz? Primero, la iglesia debe equipar y animar a los creyentes en la disciplina de la oración privada personal. En segundo lugar, la iglesia debe buscar intercesores de oración para orar por el pastor, el iniciador de iglesias y la congregación. En tercer lugar, la iglesia debe reunirse regularmente para orar juntos. Cuarto, la iglesia debe ser guiada a desarrollar un ministerio de oración en toda la iglesia.

El siguiente paso para plantar congregaciones saludables es identificar el lugar, el contexto y el grupo de personas que se necesita alcanzar con el Evangelio de Cristo. Este paso debe incluir una declaración de propósito para explicar la razón para plantar una nueva congregación. La razón principal para plantar una nueva congregación, es llegar a las personas que aún no han respondido al Evangelio de Jesucristo. Una nueva congregación que se está plantando, a menudo alcanzará personas para Cristo, que no han sido alcanzadas por una congregación existente.

Una vez que se toma la decisión de plantar una nueva congregación, se debe identificar a un plantador de iglesias o pastor. Esta identificación debe hacerse después de mucha oración. Lo importante a recordar es que todo lo que se logra en una nueva iglesia o en una nueva congregación, debe estar saturado de oración.

Las siguientes preguntas deben responderse cuando se busca identificar un nuevo iniciador de iglesias:

  1. ¿Tiene el plantador de iglesias o el pastor la capacidad de visión para una nueva congregación?.
  2. ¿El plantador de iglesias o el pastor demuestra una motivación personal para plantar una nueva congregación?.
  3. ¿Es el plantador de iglesias o el pastor capaz de ser inclusivo en su ministerio?.
  4. ¿Está dispuesto el plantador de iglesias o el pastor a ayudar a los incrédulos?.
  5. ¿Tiene el plantador de iglesias o el pastor el apoyo de su esposa en su ministerio?.
  6. ¿Tiene el plantador de iglesias o el pastor la capacidad de establecer relaciones con otras personas?.
  7. ¿Está el plantador de iglesias o el pastor comprometido con el crecimiento físico y espiritual de la congregación?.
  8. ¿Está dispuesto el plantador de iglesias o el pastor a utilizar sus dones espirituales, y los dones espirituales de otros creyentes para desarrollar una nueva congregación?.
  9. ¿El iniciador de iglesias o el pastor está dispuesto a ser flexible?.
  10. ¿Está dispuesto el plantador de iglesias o el pastor a mantener la unidad dentro de la iglesia?.
  11. ¿Es el plantador de iglesias o el pastor una persona que vive su fe cristiana?.

Existe una tremenda necesidad de plantar nuevas congregaciones. La plantación de nuevas congregaciones se basa en las escrituras. Los Hechos de los Apóstoles proporcionan el relato de numerosas iglesias que se plantaron después de Pentecostés. Estas iglesias fueron plantadas por creyentes para llevar el Evangelio al mundo. Hechos 8: 4 nos recuerda: “Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban”. A medida que se predicaba la Palabra, se plantaban nuevas congregaciones. Como resultado, el Evangelio de Jesucristo avanzó en todo el mundo. La necesidad de hacer avanzar el mensaje del Evangelio todavía existe en el siglo XXI. Para hacer avanzar el Evangelio, los creyentes deben tomar en serio el establecimiento de nuevas congregaciones, que resulten en evangelismo, discipulado, ministerio, adoración y oración.

Leas el artículo original aquí.

Al menos que se indique lo contrario, todas las sitas bíblicas de esta edición en Español fueron tomadas de la Nueva Versión Internacional (NVI).

Imagen de portada| propiedad del Dr. Frank Nuckolls.

Hasta aquí nos ha ayudado el Señor (1 Sam. 7:12).
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