Un matrimonio bíblico

Es bien sabido que muchos matrimonios tienen problemas, y tristemente algunos llegan a recurrir al divorcio. Para las personas que no conocen a Cristo, esa es una opción muy común, sin embargo, no debe ser una para el matrimonio cristiano.

La relación matrimonial, es algo que Dios fue quien la creó. No es algo que se le ocurrió al hombre, ni a la mujer. El matrimonio se compara, con la relación de Cristo con Su iglesia.

Nuestra intención con este escrito, es que nos ayude a todos, a fortalecer nuestro matrimonio. Si partimos de la base, de lo que Dios dice que somos en Génesis 2:24, con nuestra esposa; tenemos que darnos cuenta, que esa sola carne, a parte de tener sus tiempos diarios, de oración individual, debemos hacerlo honrando lo que Dios dice que somos con nuestra esposa. Así que, te animo a que pases tiempo diario, en oración con tu esposa. Ir a Dios cada día con esa sola carne es importante. Ya que las obras de la carne, como vemos en Gálatas 5:19-21, pueden visitarnos a todos, de alguna manera, y solamente con la ayuda de la intervención divina, podemos resistir.

El evangelista Billy Graham leyendo una Biblia familiar con su esposa Ruth y sus hijos en la casa de Graham’s Montreat, Carolina del Norte, en 1957. Billy y Ruth fueron considerados un matrimonio cristiano modelo de su época. Imagen/ Alamy.

El apóstol Pablo nos dice, que debemos procurar la llenura del Espíritu Santo, en Efesios 5:18. El sabe que nosotros somos capaces, de entristecer al Espíritu Santo. Y al pensar, lo que es que entristece a Dios en nosotros, pudiéramos concluir que son las obras de la carne.

De manera que, cuando el fruto del Espíritu es evidente en nuestras vidas, nuestra relación matrimonial debe mejorar.

Otro aspecto importante del matrimonio, que debemos considerar, es que nuestra esposa, es nuestra hermana en Cristo. Y en el Nuevo Testamento, encontramos numerosas citas, que hablan de la relación que debe existir, entre los hermanos en Cristo. Hay más de 50 citas, que hablan de amarse los unos a los otros: servirse los unos a los otros, tener paciencia los unos a los otros, etc., etc. Esto nos debe llevar a ver, que existe una relación no solamente conyugal, sino de hermandad entre nuestra esposa y nosotros.

Ademas, recuerda que esa es la esposa, que el Señor te dio. Y probablemente juraste amarla, hasta que la muerte los separe. La Biblia nos enseña, que la mujer demanda amor, y nosotros los hombres respeto. Ten en mente, que en la medidas que cumples tu función, de un liderazgo amoroso hacia ella; ella te dará el respeto que mereces. Somos cabeza de la mujer, y ella ayuda idónea. Ejerce tu liderazgo, y pídele ayuda a ella. Cuando lo haces, apelas a aquello para lo cual fue creada. Y estoy seguro que te ayudará.

Algunos consejos prácticos al concluir:

Oras con esa que es una sola carne.

Amala como Cristo ama la iglesia.

Procura la llenura del Espíritu Santo.

Huye de las obras de la carne.

Tratala como vaso frágil.

SOBRE TODO PIDELE A DIOS, QUE TE AYUDE A TENER UN MATRIMONIO, PARA SU GLORIA.

Por el Pastor y Misionero, Carlos E. Llambés.

Imagen|TGC.