¿Cómo el país con más católicos del mundo vino a tener un presidente evangélico?

Con sus 194.9 millones de habitantes, de los cuales para el 2012; 123,2 millones afirmaban ser católicos, Brasil es el país que más católicos le aporta a Roma.

Sin embargo, la Iglesia Evangélica, le ha venido ganando el terreno, a la muy desacreditada Iglesia Católica, en todos los aspectos; incluyendo en el ámbito político, donde hoy tienen, una amplia representación, en la bancada del congreso, y un presidente bautista, con una retórica ultraderecha.

El fantasma del desplazamiento, del catolicismo en Brasil, desde hace más de una década, le había venido haciendo la advertencia, de lo que ya hoy es una realidad, al mundo católico. Pero aunque todos lo temían, nadie advirtió, que este fenómeno de crecimiento, ya estaba durmiendo, en las puertas de sus iglesias frías y desactualizadas.

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Solo entre el año 2000 y el 2010, hubo una caída de casi diez puntos porcentuales en el número de católicos de Brasil. Esto significa que de 74% pasaron a ser el 64,6% en apena una década. En los años 70, el 92% de la los brasileños eran católicos, ya para el 2012 era el 64%, o sea, una caída de 28% con relación al año 2010. En relación a los ’70, uno de cada cuatro católicos dejó de serlo, según el censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

Para el 1905, los evangélicos solo eran el 5%, pero para dolor de cabeza del Vaticano, ahora conforman el 34%, y con cobertura en cada callejón de las ciudades, y en los campos más lejanos.

Según datos del investigador Franck Gaudichaud, los evangélicos tienen una gran participación, en el poder económico y político de Brasil, e incluyendo otros países del hemisferio. Están ligados grandes corporaciones.  En Brasil se les ha llegado a identificar con una trilogía de indicadores: “carne de vaca, biblia y balas”.

El discurso evangélico es conservador, es un llamado al cumplimiento de la ley de manera estricta.  Es un discurso planteado a madera de marketing.

Es una religión muy viva, va ocupando todos los espacios públicos, ya no se limita a los templos… lo curioso es que empezó hace 20-30 años en la periferia y nadie, ni los artistas ni los políticos, lo percibieron.

Así se expresó, el pasado 13 de Febrero, el cineasta brasileño Gabriel Mascaro, donde en su película “Divino Amor”, seleccionada en la Berlinale; retrata un una sociedad brasileña en un futuro cercano fijado para el año 2027, dominada por la influencia evangélica.

Ha sido solo asunto, de mantenerse apegado a los principios calvinista, donde Dios premia nuestra fidelidad. Los cristianos evangélicos, han sido fieles a la Gran Comisión, como ninguna rama del cristianismo en la historia. Han construido un imperio, con sus propios recursos, y con poca dependencia del Estado. Y en la mayoría de los casos sin ninguna.

Y Brasil es solo un caso, dentro de un hemisferio, que empieza a corren detrás de la Cruz.

Como ha escrito El País, en su análisis de ayer titulado: La gestión de los mesías.

“Ante el retroceso de la Iglesia católica, fenecida la teología de la liberación, el protestantismo alza su voz en América, y no solo desde el púlpito. Gobiernos como los de Guatemala y Brasil, entre otros, dan voz a los evangélicos”.

A solo dos años para su elección como presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, selló su vínculo con la comunidad cristiana al bautizarse en el río Jordán, y confesar su fe públicamente.

Imagen de portada, Jair Bolsonaro/ Ucpublicaffairs.

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